domingo, 16 de octubre de 2016

Las lápidas romanas en la Basílica


Las lápidas romanas incrustadas en el zócalo de la Basílica.
Fotografía: Isabel Balensiya. 
CIUTAT VELLA
La Seu

Hace unos pocos días mientras que recorría el centro histórico haciendo unas fotos para una entrada especial para este blog, pasé por la puerta de la Basílica de la Virgen de los Desamparados, la cual estaba llena de turistas haciéndose fotos en sus puertas o con ella al fondo. Mi mirada se posó un instante en el zócalo del edificio en esos sillares de piedra que la bordean dándole un aire robusteced, pero sin quitarle feminismo a la fachada. 

De entre todos los sillares, me fije concretamente en cinco de ellos, que normalmente pasan desapercibidos para los ojos de los callejeros, y es por eso que decidí pararme un instante para mostrarlos. 

No se si sabrás su  historia callejero, pero esas piedras son más antiguos que la propia basílica, se tratan de lápidas mortuorias de la época de Valentia, que al encontrarlas durante la construcción de la basílica decidieron incrustarlas en su muro, por respeto de aquellas almas que inhumaron en ese lugar de carácter sagrado. 

Vamos a analizarlas de izquierda a derecha... 

La primera de las lápidas es esta. 

Detalle de la primera lápida, y  sobre posición de su inscripción.
Fotografía Isabel Balensiya

Se trata de una lápida conmemorativa, o motiva que seguramente en estaría en el Templo de Asclepio, donde hoy en día esta la Basílica. En ella se puede leer esta inscripción:


ASCLEPIO
DEO
L (ucius) CORNELIUS

HYGINUS
SERVIR 
AUGUSTALIS


La cual se podría traducir de la siguiente manera:
“Al dios Asclepios, Lucio Cornelio Higinos, uno de los séviros augustales*.”


Esta lápida fue entregada al Templo por Lucio Cornelio Hygino en agradecimiento a Asclepios (dios de la Medicina) por curarle/salvarle de un grave accidente. 

Según los documentos el nombre de Cornelio era muy comun en la época, pero en cambio el apellido de Hyginus, es de origen griego, y por su cargo de servir augustal (*), sin duda se trata de un antiguo esclavo griego, que en este momento era un liberto, pero seguía siendo un "No ciudadano romano" 


(*) Individuo de cualquiera de los colegios sacerdotales compuestos de seis libertos, que en las provincias del Imperio romano cuidaban del culto a Augusto divinizado.

La segunda lápida que encontramos incrustada, es doble. 


Detalle de la segunda y tercera lápida,
y  sobre posición de su inscripción.
Fotografía Isabel Balensiya


En ella se puede leer:

SERTORAE
Q (uinti) · F (iliae)
MAXIMAE

M (arcus) · ANTONIUS
AVITUS

UXORI  


SERTORAE
Q (uinti) · F (iliae)
MAXIMAE
ANONIA
M (arci) · F (ilia)· LEPIDA
MATRI 


Las cuales se pueden traducir por: 

"A Sertoria Máxima, hija de Quinto, Marco Antonio Avito, a su mujer"
"A Sertoria Máxima, hija de Quinto, Antonia Lepida, hija de Marco, a su madre"

Se trata de una lápida dedicada a la muerte de Sertoria Maxima, por parte de su marido y su hija.
Dicha mujer pertenecía a una importante familia romana. Sertoria Máxima era hija de Quinto Sertorio, el cual vivió entre la época de los Flavios y la de los Antoninos, que estaban emparentados con los Antoni que eran una importante familia servorum et libertorum de la que hay documentación de cuatro nombre: uno masculino Antatellon, liberto de Antonia Lepida, y de tres femeninos, las hermanas: Antonia Valentina, Antonia Veneriosa y Antonia Onesicratia la cual estaba casada con un liberto Marcus Fonteius. 

La tercera lápida que encontramos. 

Detalle de la cuarta lápida, y  sobre posición de su inscripción.
Fotografía Isabel Balensiya


La cuarta lapida lleva inscrito lo siguiente:

ANTONIAE
M (arci) · F (iliae)
LEPIDAE
ANTATELLON

LIB(ertus) 


Se traduce por lo siguiente: A Antonia Lépida, hija de Marco. Anatellon, su liberto. 

Antonia Lépida, era hija de Marco Antonio Avito y Sertoria Máxima. La familia Ledipos, era una de las más influyentes de Roma y Antatellon, su liberto en agradecimiento a su señora Antonia Lepida le dedica esta lápida, en recompensa de los beneficios que de ella había recibido una estatua con esa inscripción. 

Por último la quinta lápida de calcárea rosácea. 

Detalle de la quinta lápida, y  sobre posición de su inscripción.
Fotografía Isabel Balensiya

Se trata de un claro ejemplo de Damnatio Memoriea, castigo o condena a la memoria. La cual consiste en borrar las letras de un nombre propio para que no se puedan leer. Esto ocurria por varios motivos: porque era el nombre que se refería a un personaje odiado por el pueblo, o por el poder político, religioso... 

Cada letra de esta lápida fue minuciosamente borrada, rascada incisa para que no se pudiera leer lo siguiente:

IULIAE
MAMAE
AE· AUG (ustae)· MA
TRI· AUG (usti)· ET
CASTRORUM
ET·SENATUS
VALENTINI
ET VETERES

Lo que hoy en día se podría traducir como; 

A Julia Mammea Augusta, madre de Augusto, el ejercito y el senado de los valencianos veteranos. 

Julia Mamea, fue la madre del emperador Marco Aurelio Severe Alejandro,  hija de Julia Masea, mujer de Gesio Marciano, sobrina de Julia Domna, esta madre del emperador Caracalla. 

Julia Mamea desempeñó con gran habilidad la regencia de su hijo Marco Aurelio Severo Alejandro, aclamado emperador cuando aun no tenia 14 años. Durante el reinado de su hijo ejerció un estricto control sobre el joven emperador e incluso eligió una esposa para el, pronto se deshizo de su protegida, la desterró cuando consideró que estaba adquiriendo demasiada influencia sobre Alejandro. Murió asesinada junto a su hijo por manos de los legionarios en 235. 

Se le aplicó la Damnatio Memoriae, cuando cayó en desgracia por rumorearse que era cristiana y serían los porpios romanos valencianos, quienes le borrarían su nombre en esta lápida. 

Ahora callejero cuando pases por la puerta de la Basílica, detente un instante a contemplar las lápídas de tus antepasados romanos... sobretodo la de Julia Mammea. 



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