lunes, 25 de agosto de 2014

Aldabas de Valencia

Aldaba tradicional de mano sujetando bola.
En este caso el artesano a sustituido la bola, por una naranja. 


Recuerdo que siendo niña, paseando por la ciudad de la mano de mi abuelo, le pregunté curiosa que era esa pieza de metal que ponían en las puertas. A lo que él me contestó que era una aldaba y acercándose a una puerta hizo sonar una de ellas explicándome su funcionamiento.

Así pues, una aldaba es una pieza de metal abatible que se puede encontrar en las viejas puertas de la ciudad. Servía para llamar golpeando con ella, un timbre de época antigua. Hoy en día es un elemento decorativo señorial, pues fueron sustituidas por los timbres eléctricos.

Se componen de cuatro partes:
-       - La placa, una plancha de chapa con distintas formas y un taladro.
-       - El espigón, un espárrago con una anilla en su extremo.
-       - El martillo, que es la pieza que golpea.
-       - El tas, es la parte que recibe el golpe al llamar.

Se piensa que tienen un simbolismo especial además de estar forjadas en hierro, un material que simboliza el valor y la fuerza. La creencia popular reza que si se pone una herradura (con las puntas mirando hacia arriba para que suerte no se cayese),sobre la puerta principal de una vivienda ofrece protección mágica. Quizás sea el motivo por la forma que tienen algunas aldabas semejantes a herraduras.
En Valencia las podemos encontrar en viejos portalones con variados diseños de formas caprichosas y fantasiosas decoradas con cabezas de león, figuras de ángeles, seres mitológicos, rostros humanos, o simples argollas. Aunque el diseño más repetido es el de la mano sujetando una bola.

El material para labrarlos cambia con el tiempo o con el presupuesto de adquisición, los hay de hierro fundido, de bronce o latón. Ya que las aldabas mostraban el poder económico, religioso, político del dueño de la casa, según lo elaborada que estaba la pieza. Cuanto más original y trabajada más importante eran los habitantes del edificio.
Por eso existen dos antiguos refranes:

“ A tal casa, tal aldaba” esto quería decir que esa casa tenía cierto prestigio y que la pieza lo corroboraba.
“Tener buenas aldabas ” significaba que la familia tenia el respaldo de amigos con mucho poder y privilegios

Si un día, te entretienes callejeando por Valencia, podrás ir descubriendo los innumerables modelos de aldabas, muchas de ellas originales piezas de artesanía.

Mosaico de fotografías de algunas aldabas de Valencia
Autor: J.Luis Vila Castañer. 


Personalmente admiro a los que rehabilitan edificios en el barrio de Ciutat Vella y restauran las viejas puertas de madera del edificio conservando los herrajes y la antigua aldaba, continuando con la tradición medieval.  Otra de las cosas que me explicó mi abuelo era la razón por la que en muchas puertas están “dobles”, unas más altas que otras. Eso era para que el caballero, no tuviera que descabalgar para llamar. 


Ejemplo de doble aldaba. Calle de Caballeros.
Autor: J.Luis Vila Castañer. 

Por otro lado también detesto a la gente que sin miramientos le agrada destruir o arrancar el metal de la madera, despojando a las puertas de los bellos y antiguos herrajes que un día fueron la muestra artística de la imaginación de los herreros. 

Ejemplo de acto de arrancar una aldaba. 

Canalones de Aguas

Ejemplo de cara en el canalón.
fotografía de Tono Giménez 

Los canalones de agua, son tuberías para dirigir las aguas del tejado hacía el alcantarillado, bajando por la fachada del edificio. Curiosamente callejeando por Valencia podemos observar que algunas de estas canales a cierta altura, tienen una cara de un angelillo o hombre medieval, ser mitológico, una dama o un ser antropomórfico que es imposible distinguir por paso del tiempo, también simplemente es el nombre de la fundación.
La leyenda urbana dice que esas cabecitas o puttis son nada más que un duende, trasgo o ser espiritual casi angelical para proteger la casa del mal de ojo. Pero ciertamente no es solo que un distintivo del artesano, como una marca de cantero, cada modelo o varios distintos pertenecían a las fundiciones de Valencia. Quizás alguno fuera único hecho por encargo a capricho del señor de la casa.

Sea lo que sea, cuando camines por los callejones de la ciudad, sintiéndote observado y mires hacía atrás no busques a una persona, sino mira a las paredes fijándote en los seres que habitan en la canales. 

lunes, 18 de agosto de 2014

El Manuel ¡¡ cierra la muralla !!

Campana El Manuel, en la Sala de las Campanas del Miguelete.
fotografía propia  


En la Valencia medieval, cuando se ponía el sol, era el momento de refugiarse en la ciudad y cerrar las puertas. Antes de llevar a cabo tal acción se hacía sonar la campana de Manuel, desde lo alto de la torre del Miguelete daba la señal de que las puertas de Valencia se cerraban.  Quien no llegara a tiempo no tendría más remedio que pasar la noche a “La luna de Valencia” junto a todos los peligros que eso tenía: ser atracados, o ser víctimas de las mordeduras de los murciélagos que habitaban en las murallas para defenderlas.

Mariano Floch

El toque de la campana, pagado por la Ciudad de Valencia duraba 30 minutos, finalmente había quedado reducido a 15 minutos por Mariano Floch el último campanero que conoció las murallas y no quería que se perdiera la tradición. 
 Actualmente y subvencionado por el Ayuntamiento de Valencia , "El Manuel" reproduce de manera integra el tradicional toque de "tancar les muralles" que anunciaba el cierre de las puertas de la ciudad. Se hace automatizado por ordenador.  

El toque de cierre de murallas no suena durante los siguientes días: Jueves, Viernes y Sábado Santo, por el silencio de las campanas, y la víspera de las fiestas de la Virgen de los Desamparados y del Corpus por quedarse alzadas las campanas ja que al día siguiente hay vuelo de alba. 




El Manuel alzada el dia del Corpus
Fotografía propia 

Murciélagos, guardianes de la ciudad.

Recreación de murciélago sobrevolando la ciudad. 

Las murallas de Valencia servían para proteger la ciudad de las invasiones no deseadas.  La cual estaba provista de diferentes puertas de acceso y torres para vigilar la entrada y salida  de los que discurrían a diario los mercaderes, viajeros, visitantes, artesanos entre otros personajes variopintos.
Para el control, apertura y cierre existía un horario basado en la luz solar del día, se entraba por la mañana y al caer el sol, cuando llega la oscuridad, cerraban las puertas sin esperar a nada ni nadie.


Si alguno llegaba después del cierre de las puertas de la ciudad, se exponía a pasar la noche fuera de las murallas a la intemperie, bien apoyado en sus muros, o vigilando sus propiedades que viajaba con ellos. En teoría no era nada malo, solo tenían la esperanza de que la noche gozará de buen tiempo además estar despejado el cielo para poder  disfrutar a lo largo de la noche de la luminosidad  belleza de la luna. 

Pero existe una leyenda relacionada con esta causa, que todo viajero informado no la menospreciaba no la ponía en duda, cuenta esa tradición que debía llevar anudado al cuello un pañuelo que le cubriese con seguridad la yugular… Pues los murciélagos estaban para defender la ciudad por la noche, los cuales anidaban en los huecos de las torres o en el lienzo de la muralla. Haciendo honor al emblema del escudo de la ciudad atacaban desde allí a todos los individuos  a los que podían morder, de esta manera, era un firmes defensores de la ciudad, en un momento cuando sin protección, les vencía el sueño, el murciélago clavaba sus dientes succionando la sangre del desprevenido. 

Al día siguiente era encontrado inerte, tal como se había aposentado en el lugar que había elegido para pernoctar. Los más afortunados se libraban por cubrirse el cuello con el brazo, pero estos también podían ser mordidos y el infeliz que era víctima de una mordedura, pese a defender su garganta como podía, terminaba muriendo a los pocos días por la infección de la rabia sin poder recibir ayuda.

De esta anécdota procede el misterio de aquella frase muy recurrida para identificar la ciudad de valencia “quedarse a la luna de valencia” es decir quedarse siempre despierto, observando la belleza de la luna, para no caer en brazos de Morfeo y ser víctima de los furiosos murciélagos, unos peligrosos transmisores de enfermedades, pera casi increíble, pero estas criaturas nocturnas que defendieron con todas sus fuerzas las murallas que protegían la ciudad, se ganaron el honor de ser el símbolo principal del escudo de  Valencia, lejos de atribuirle referencias diabólicas o malignas lo consideran un signo de felicidad y  de protección.

El murciélago sobre el escudo de la ciudad.
En una reja de las puertas de las torres de Quart. 

lunes, 11 de agosto de 2014

El Almudín, el almacén de grano de la ciudad.


Edificio "El Almudín"
Puerta de acceso por la plaza de San Luis Bertrán


Su nombre procede del vocablo árabe "almud", que denomina la unidad de medida de grano.

El Almudín se construyó sobre el alcázar musulmán a principios del siglo XV, era un edificio destinado al almacenamiento, distribución, custodia y  venta de trigo de la ciudad de Valencia.


Se trata de un edificio exento, de planta rectangular y aspecto macizo, con muros de "tapia valenciana" coronada por almenas para darle un aire de fortaleza. Originariamente tendría unas dimensiones mas reducidas y se fue ampliando a lo largo de los siglos hasta acabar con el aspecto que nos muestra actualmente. Curiosamente el almacén en su origen tenía un patio central a cielo abierto y fue a principios del siglo XVII cuando se incorporó la cubierta, dándole la imagen de planta basilical que tiene en la actualidad.


El edificio cuenta con dos puertas de acceso, la más antigua es una robusta puerta de sillería en la calle de la Harina. Un siglo después se abriría el acceso por el esbelto pórtico en la plaza de san Luis Bertrán. 



Antigua puerta principal 
En su interior se contemplan pinturas murales que aluden a la entrada del trigo en la ciudad, y de los santos que protegían los gremios de comercio del grano.




Interior del edificio donde aparecen las pinturas en la franja superior, junto a la techumbre de madera. 

Durante el siglo XV, el Almudín era un edificio de propiedad real. Se le conocía como "L ´Almodí del Senyor Rei" por lo cual en su diseño y construcción colaboraron los maestros canteros más importantes de la época. 


El proceso de abastecimiento del trigo y custodia estaba sometido a una rígida reglamentación, que llevaban a cabo unos funcionarios públicos encargados de tal menester. Este hecho demuestra la importancia que tenía el Almudín en la ciudad, pues era el granero de donde comían los valencianos medievales.


Actualmente es un centro de exposiciones y museo, continuando así con la línea de permanente utilidad civil que ha tenido a lo largo del tiempo. Fue declarado monumento nacional en 1969.


Cuando finalizó su servicio como almacén se destinó para albergar el Museo Paleontológico desde 1908 hasta el año 1991. Cuando fue trasladad la exposición, el edificio fue restaurado acabando en 1996 y desde entonces ha servido como sala de exposiciones temporales gestionadas por el Ayuntamiento de Valencia.


Entre las exposiciones que han albergado sus muros cabe destacar las siguientes:


En temática histórica: "Jaime I, el Toisón de Oro" "Parque Natural de la Albufera " "La Gran Riada de Valencia" De carácter etnográfico: "Egipto milenario" y "Tuaregs: nómadas del desierto"


También se han expuesto obras de artistas como: Miquel Navarro, Eduardo Chillida, Yoko Ono,Nassio Bayari, Esteve Edo, Ripollés, Silvestre de Edeta, Arnaldo Pomodoro, Salvador Dalí...

La leyenda del Murciélago

Escudo heráldico de la ciudad de Valencia 
El Murciélago es el animal heráldico de la ciudad de Valencia. Lo podemos ver representado en multitud de lugares por toda la ciudad y en emblemas deportivos y falleros. 

Cuenta la leyenda que cuando las tropas del rey Jaime I estaban acampadas en el arrabal de Ruzafa, fuera de la muralla de la ciudad de Valencia, a la cual habían sitiado para arrebatársela a los musulmanes. 

Una noche que el ejército cristiano dormía tranquilo y confiado se oyó cerca de la tienda del rey un extraño golpear de tambor. Un soldado le despertó, alertándolo. Enseguida llamó a sus capitanes para que diesen orden a los guardianes de extremar la vigilancia. Entonces se dieron cuenta de que los moros estaban cerca del campamento, y dieron la alarma. Todos los soldados se levantaron rápidamente y tomaron las armas. Se entabló una feroz batalla, en la cual el ejército moro tuvo muchas bajas y se retiró.

Después de la lucha, el rey quiso premiar al que les había avisado con golpes de tambor. Grande fue su sorpresa cuando supo al final que el aviso lo había dado el murciélago. El animalito se había dejado caer con todas sus fuerzas, muchas veces hasta que consiguió despertar al rey. 


En agradecimiento, Jaime I hizo representar un murciélago en la parta más alta del escudo real y en el de la ciudad de Valencia.

Representación actual del murciélago en el escudo de la ciudad
Adorno de la Puerta del Mar. 

sábado, 9 de agosto de 2014

La Calle de las Brujas



Calle de las Brujas en la actualidad



Con este extraño nombre se conocía un callejón del Barrio de la Seu, que hoy en día sigue existiendo pero con un descriptivo nombre nuevo Calle Angosta del Almudín.
Este alargado y estrecho callejón se encuentra en la parte de atrás del edificio del Almudín y unas viviendas. El callejero que la encuentre podrá observar que es una vía agradable, tranquila y muy silenciosa. En época antigua sería un oscuros callejón nocturno, quizás por esta razón comenzó a ser conocido por el nombre de Calle de las Brujas.
Los valencianos medievales suponían que en ese oscuro y estrecho callejón vivía alguna hechicera, que no fuera más que una curandera que con sus remedios naturales a bases de hierbas y ungüentos curara las penas y agonías de los ciudadanos. Dándole así el nombre a la calle.



Está documentado que esta calle estaba cerrada con puertas en sus extremos, que se cerraban por la noche por motivos de seguridad  el cual estuvo así hasta 1862 que fue abierto para el casual transito nocturno. 

viernes, 8 de agosto de 2014

La llegada del agua potable a la ciudad de Valencia

Fuente del Negrito


CIUTAT VELLA
La Seu


Perdiéndonos por las calles de la ciudad, siguiendo el débil rumor del agua caer, podemos llegar a la popular Plaza del Negrito, un lugar que muchos valencianos conocen. Una fuente diseñada por el artista Luis Roig d´Alós que está rematada por una figura de un niño desnudo que está sobre una concha de la que mana el agua. Al estar hecha con hierro fundido tiene ese característico color negro, el cual le dio el apodo de "El Negrito" cambiando el nombre definitivamente a la plaza en 1940 la cual antes se denominaba Plaza de Calatrava.  Pero lo que quizás no conocen es que la fuente que tiene esa plaza, fue la primera de agua potable de toda la ciudad. Inaugurada durante la ceremonia de la traída de las aguas el 19 de noviembre de 1850.


Este hecho fue posible, gracias a la intervención del canónigo Mariano Liñán (1769 -1844), ilustre eclesiástico valenciano, que legó su fortuna de 55.000 duros para la traída de agua potable a nuestra ciudad, cantidad con la que financió el proyecto.



Los libertos de Valentia




Lápida romana en la calle Trinquete de Caballeros 
CIUTAT VELLA
La Xerrea. 

Callejeando por las estrechas calles del centro histórico de Valencia, en una esquina de la calle Trinquete de Caballeros, al final donde converge en la Plaza de San Vicente Ferrer o la Plaza de los Patos como se denomina comúnmente, pasa desapercibida una pequeña inscripción en el muro de una casa del nº1.

Encastrada en la pared de la finca, casi a ras del suelo, podemos hallar esta lápida romana que la descubrieron en 1727 y que sería parte de San Juan del Hospital.

Inscrita en ella podemos apreciar de forma abreviada esta leyenda latina:
LVCIO SCRIBONIO / EVPHEMO / SEVIRO AUGUSTAL / LVCIUS RVBRIVS EVTYCHES AMICO. 


Se podría traducir como una dedicatoria de:  Lucio Rubrius Eutyches le hace a su amigo Lucio Scribonio Euphemo de la clase seviro augustal.

 Los libertos eran aquellos esclavos que por méritos habían sido declarados libres, y que pertenecían a la clase seviro augustal. Para los libertos era una de las mayores aspiraciones a las que podía llegar, una especie de nobleza dentro de su clase social. 

Ya sabéis, cuando volváis a pasar por este lugar, hacerlo en calma, fijándoos bien
y  encontrareis la "liberad"…