martes, 8 de agosto de 2017

LA ESTACIÓN DEL NORTE, 100 años de trenes en Valencia

Estación del Norte de Valencia
Fotografía: J. Luis Vila Castañer 

EXTRAMURS
La Roqueta.

Callejero, hoy 8 de agosto de 2017 te sugiero que recorras la avenida del Marqués de Sotelo y admires el gran edificio que se levanta al final de la misma, que como muy bien sabrás se trata de la Estación del Norte. La estación de ferrocarril que el día de hoy cumple 100 años de su inauguración.
Ven a resguardarte del calor de este verano en su hall, acomódate en uno de sus bancos y mientras te relataré la historia del edificio al  que acabas de entrar.

Antes de comenzar sería mejor  que te relatará, brevemente,  la historia del ferrocarril de España. Hay que remontarse al año 1843, cuando los españoles comenzaron a tener ganas de conocer este nuevo tipo de transporte. Tuvieron que pasar algunos años hasta 1855, cuando se decidió realizar varios proyectos de ferrocarril para conectar Madrid con el norte de España, lo que entusiasmaría a Vizcaya, ya que tenía gran interés por la creación de dicha línea para conectarse con la capital, debido a su industria siderúrgica y el ferrocarril sería un medio idóneo para transportar sus productos a Madrid.

Desde el primer momento que se aprovó el proyecto de construcción de la línea de ferrocarril se comenzó a denominarse “del Norte” y su recorrido sería de Madrid a Valladolid, Burgos y finalmente Bilbao. Durante ese tiempo, el gobierno de Espartero creó la Ley de Ferrocarriles, un 3 de junio de 1855, para poder otorgar una serie de leyes a este nuevo transporte que recorrería nuestro país, pero no fue hasta el 29 de diciembre de 1858 cuando se fundó en Madrid oficialmente la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte (CCHNE) con un capital de 380 millones de reales. Siendo esta la red más extensa de España, hasta que fue nacionalizada en 1941 como Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE).


Mapa de España de las líneas ferroviarias de Renfe (1941)
Pero volviendo a la época, como consecuencia de la Tercera Guerra Carlista, durante el periodo de recuperación económica, muchas compañías ferroviarias se hallaban en una difícil situación financiera e incapaz de hacer frente a sus deudas, Caminos de Hierro del Norte decidió expandirse rescatando y anexionando pequeñas líneas ferroviarias. No fue hasta 1891, tras el fallecimiento de José Campo Pérez, que la CCHNE se amplió, al unirse con la Sociedad de Ferrocarriles de Almansa a Valencia y Tarragona e incorporándose las vías de Tarragona, Valencia y Gandía y Almansa. Finalmente el 1 de enero de 1892 volvió a crecer con la Sociedad de los Caminos de Hierro del Este de España, la actual línea Valencia – Utiel.

Ahora que ya conoces brevemente la historia de los trenes y las vías valencianas, es momento de regresar a la historia de la Estación de Ferrocarriles de la Compañía del Norte, más conocida por nosotros como Estación del Norte,  porque es de la compañía ferroviaria de donde procede su nombre “del Norte” y no porque, como muchos creen, su fachada mire al norte.


Antigua estación de trenes de Valencia.
Como ya he comentado, originariamente en Valencia existía una primitiva y pequeña estación de trenes, la primera de la ciudad, construida en 1851 por los ingenieros James Beatty y Domingo Cardenal Gandasegui. Era de estilo clásico, con un pórtico y columnas dóricas, inaugurada el 21 de marzo de 1852. Se encontraba en la actual Plaza del Ayuntamiento, entre los edificios de Telefónica y el de La Equitativa,  sobre los terrenos de los huertos y el cementerio del antiguo convento de San Francisco. Estuvo dando servició hasta la inauguración de la actual Estación del Norte.


Ubicación de la antigua estación, al fondo el gran terreno que ocuparía la actual. 

Parte posterior de la antigua estación, en el skyline se aprecian las
 torres de Santa Catalina, el Miguelete, San Martín y San Lorenzo.


La Estación del Norte que hoy conocemos fue proyectada en 1906 por el arquitecto valenciano Demetrio Ribes, arquitecto de Caminos de Hierro del Norte desde 1902 y creador de las estaciones de Principe Pío de Madrid y la de Barcelona. Pero fue la de su tierra natal, la obra maestra en su arquitectura ferroviaria. La levantó sobre unos terrenos no urbanizados, cerca de la antigua Puerta de la Ruzafa, la estación ocupó una superficie de 3.000.000 m2 , con un  diseño de edificio funcional y artístico al mismo tiempo.



Las puertas abiertas y las vías de tren que la atravesaban 
La fecha de inicio de las obras fue el 2 de agosto de 1906, siendo inaugurada el 8 de agosto de 1917. Anecdóticamente, se puede comentar que durante las obras de construcción de la nueva estación, los trenes traspasaban las puertas de la fachada para llegar hasta la antigua estación, lo que sería actualmente el recorrido de la avenida de Marques de Sotelo a la Plaza del Ayuntamiento.
Lo primero que vemos nada más cruzar la calle Xátiva es un gran patio descubierto, cerrado por una verja de estilo vienés que separa la estación de la concurrida calle, en su origen en esta plaza se encontraba un pequeño jardín con una fuente que hoy en día está ubicada enfrente la iglesia de Santa María del Mar.

Vista aérea donde se aprecia la fuente y el pequeño jardín.
Si alzamos la vista podemos observar la fachada principal, de gran peso visual gracias a su diseño horizontal y otorgándole un carácter casi de fortaleza con esos tres torreones, dos en cada uno de los extremos y el tercero en el centro, resaltando una puerta principal, donde en su ático podemos ver la imagen de un águila sobre el orbe mundi, símbolo de la velocidad.
La fachada está formada por dos plantas combinando su composición de dinteles y molduras, junto con pilastras y elementos de reminiscencia clásica. La cornisa está rematada por pináculos de apariencia almenados.
Vista frontal de la fachada de la Estación del Norte
Estrella de la CCHN
fotografía: Isabel Balensiya
Estilísticamente, la fachada se puede catalogar como sezesion vienesa, y con algunas reminiscencias del gótico perpendicular inglés, que con el tiempo sería conocido como racionalismo.
Detalle de un escudo de la ciudad
La base arquitectónica de extremada sobriedad, se recargó con una decoración de exquisitas piezas ornamentales de cerámica, de la fábrica de La Ceramo de Benicalap, donde se aprecian guirnaldas de hojas de  naranjo y naranjas, alegoría de la riqueza agrícola que mantenía la ciudad a principios del siglo XX, junto con un gran valor simbólico como reflejan los escudos de la ciudad de Valencia y sobretodo destacan estrellas rojas de cinco puntas, emblema de la Compañía de Caminos de Hierro del Norte. 

También son dignos de mención los dos paneles cerámicos que flanquean la antigua puerta de acceso principal, obra de José Mongrell, que simbolizan a la Guardesa de Día y la Guardesa de Noche.



Mosaico de bienvenida 
Al traspasar la pesada puerta de madera, nos encontramos el hall de bienvenida al viajero, un gran vestíbulo estilo Art Nouveau donde, enmarcados en los pilares, encontramos la frase Buen Viaje en todos los idiomas, realizados en la técnica valenciana de trencadís (azulejo troceado), y el mismo estilo de mosaico que recubre las paredes, columnas y hasta las bovedillas del techo que cubre el zaguán con motivos regionalistas o productos de la huerta valenciana. Combinando con la cerámica, en la lujosa recepción encontramos la madera tallada que conforma el diseño de las taquillas y los arrimaderos originales de la época de su construcción.

Hall de la estación en su inauguración. 


Hall hoy en día, conserva la misma esencia que hace 100 años.




Las bovedillas decoradas del techo.
Las taquillas de madera centenarias 
Para hacer la espera del tren más agradable y cubrir las necesidades de los viajeros, en la parte derecha del vestíbulo se encontraba una cafetería, (actual Sala de los Mosaicos) que al igual que la fachada y el hall está profusamente decorada con cerámica de La Ceramo. Aquí podemos admirar grandes paneles cerámicos, obra de Gregorio Muñoz, que representan alegorías valencianas de paisajes y monumentos. También, el panel cerámico de una mujer ataviada con el traje regional, para el cual sirvió de modelo Josefina Momblanch, cuñada del arquitecto Demetrio Ribes.


La Cafetería de la Estación

La Cafetería hoy en día como sala de exposición temporal


Fotografías del montaje de la gran cubierta. 
Al salir del edificio de viajeros entramos al gran hangar de los trenes, donde se encuentran las distintas vías. El lugar mantiene un decoración similar al resto del edificio ya comentado, solo que lo que aquí destaca por encima de todo, es la gran cubierta de hierro de estilo modernista de la sezesion vienesa. Una inmensa marquesina de estructura férrea de apoyos articulados, que constituyó una gran ostentación en aquella época, ya que cubre una luz de 45 metros, atravesada por un lucernario central que sirve tanto para la entrada de luz como de ventilación de los trenes. Todo ello se diseñó en los talleres madrileños del ingeniero Enrique Grasset, que posteriormente llevó a Valencia donde la montó y colocó en 1916.


El gran hangar y las vías de tren. 



El gran hangar con las vías hoy en día. 
Finalmente, al cabo de once años, la estación fue inaugurada un 8 de agosto de 1917, prestando sus servicios ferroviarios a la ciudad de Valencia, hoy hace justamente  un siglo.

Vista del hangar y los trenes.

Actual vista del hangar y los trenes. 

¡¡ Que tengáis un buen viaje y disfruteis de vuestras vacaciones !!


martes, 25 de julio de 2017

La Gran Mezquita de Balansiya ( la Valencia islámica #2)

Visión del patio de la Gran Mezquita de Balansiya
Recreación por photoshop de Isabel Balensiya.

Callejero en estos días de tanto calor es tiempo de relajarse de entregarse a las siestas estivales y te invito a evocar como en un sueño, un pasado de esplendor de nuestra ciudad, la época en la ciudad de Valencia estaba teñida del verde del Islam y en su corazón se alzaba la Gran Mezquita.

La mezquita es el edificio en el que los musulmanes adoran a Alá. El nombre “Mezquita” proviene del árabe Masyid, que es una palabra con varios significados, aunque el más literal significa “lugar de postración” y deriva de la raíz sayada “postrarse”.

Los ingleses del siglo XIV la llamaron mosque, adoptando la palabra francesa mosqueé que a su vez deriva de la variante italiana moscheta. Los italianos la tomaron directamente del vocablo árabe. Así pues, tanto de moscheta como de mosque, con el tiempo, derivo al nombre español de mezquita.

A lo largo de la historia islámica, la mezquita fue el centro de la comunidad y las ciudades se formaban alrededor de este edificio central. Existían mezquitas de todas las formas, variando por la región donde estaban ubicadas o la cantidad de población.

Tiene su origen arquitectónico en la casa del propio Profeta Mahoma. Su estilo fue evolucionando con el tiempo y manteniendo su estructura la cual se diferencian dos zonas: el patio y la sala hipóstila o de columnas. 


Esquema de las partes de la mezquita.

La zona del patio (Shan) es la antesala al interior, en ella encontramos dos elementos: el minarete o alminar, donde el muecín llama a la oración todos los viernes. El otro es la fuente de las abluciones (Tahara) donde el creyente se lava y purifica antes de entrar a orar.


Musulmán utilizando la fuente de abluciones.

El interior es una sala de columnas (Liwan) caracterizada por no tener espacios definidos, pues los musulmanes pueden orar en cualquier zona siempre que ellos estén orientados hacia La Meca, excepto en los lugares impuros como los baños o cementerios.

Liwan de la antigua Mezquita de Córdoba.
La pared interior más importante de la Mezquita es el muro de la quiblah, que está orientado hacia La Meca. En este muro siempre hay un nicho llamado mihrab que es el lugar más significativo de toda la mezquita, donde ahí reside la presencia del Profeta representado por una lámpara como la luz de Alá y arena del desierto, ya que para los musulmanes está prohibido por el Corán la representación de la figura humana. Por esto el mihrab es el espacio más decorado y con más poder religioso.

Otra zona importante del interior, lo encontramos en el minbar (pulpito) donde el iman dirige la oración. En las grandes mezquitas se puede encontrar la maqsura un espacio delimitado por una celosía y separado del resto de la mezquita, siendo el lugar reservado para la familia real.

Todas las paredes están decoradas con versículos del Corán, con caligrafía árabe o intrincados diseños geométricos hechos de piedra, mosaicos o yeso. Se conocen con el nombre de arabescos, predominando los círculos y las estrellas.

Ejemplo de yesería árabe, donde se aprecia caligrafía,
 y arabescos de estrellas y geometrías.

La sala de oración está cubierta por un techo plano sostenido por columnas o por un sistema de vigas horizontales soportadas por arquitrabes. También, hay algunos casos en que el techo está cubierto por una cúpula grande sobre pechinas.

La cúpula de la Gran Mezquita de Estambul, con un diámetro de 31,87 metros.
Se apoya sobre cuatro pechinas reforzadas por 40 nervaduras en las que se abren ventanas,
dando la sensación de que la cúpula está suspendida 'del cielo por una cadena de oro',


En el principio, las mezquitas eran estructuras sencillas con pisos de tierra y ahora están cubiertos con alfombras. Cuando una persona entra en una mezquita se aleja del ajetreo y del bullicio del mundo material y se retira a un refugio de calma. Cuando la frente de un musulmán toca el suelo, se dice que está más cerca que nunca de Dios. La oración establece siempre una conexión entre el creyente con su Señor y postrarse es la completa sumisión. 

El hombre musulmán debe realizar sus cinco rezos diarios, a ser posible en la mezquita. En cambio la mujer musulmana aunque esté bien visto que rece en casa, también puede hacerlo en la mezquita, para ello hay una zona separada con su propia entrada. 



Oración en el Cairo de Jean Leon Gerome.
                                                            
Volviendo a la época pasada, en todas las ciudades importantes había varias mezquitas: La mayor y las de barrio, semejante a la versión cristiana de la catedral y sus parroquias. En la antigua Valencia se levantó la Mezquita Mayor sobre los cimientos de la catedral visigótica.
De esta primera mezquita poco se sabe, solo hay constancia que en el siglo XI el Cid la convirtió en catedral para el obispo Jerónimo cuando tomó Valencia, y según se cuenta, el difunto Cid estuvo sentado en un trono en el altar, hasta que los cristianos tuvieron que abandonar la ciudad en 1103, por la reconquista musulmana, y al instaurase el culto al islam se construyó  la Gran Mezquita de Balansiya.

Mihrab de la Mezquita de Córdoba
Está documentado que el mihrab se terminó de construir en 1104 financiado por el Cadí de Balansiya, Said Al- Waydi y cuyo nombre permaneció escrito al lado del mihrab hasta la reconquista de 1238.
También, Said Al- Waydi rehabilitó lo que quedaba de la antigua mezquita que había sido reconvertida en iglesia en tiempos del Campeador.


De la Mezquita Mayor apenas quedan restos, las basas de mármol rosa de la portada románica de la Catedral, pero tan solo es la palabra de algunos, pues no hay documentación fiable al respecto. En 1946, durante las obras de reconstrucción del Palacio Arzobispal, se encontró en la cimentación restos de cerámica árabe y yeserías, posiblemente pertenecientes a la Misquitam Majorem de Balansiya. A su alrededor, se alzaron otras mezquitas de las cuales se tiene testimonio por Ibn Al-Abbar y también, en el Llibre del Repartiment, por las iglesias de reconquista que se erigieron en la ciudad junto a la nueva Catedral, después de aquel octubre de 1238:

-         Rahbat al-Qadi ( Santa Catalina )
-         Al-Galaba (San Esteban)
-         Báb al Qantara (San Lorenzo)
-         Ibn Aysuri (San Bartolomé)
-         Az- Zuqaq (San Salvador)
-         Bab Báytala (San Martín)

También, existieron mezquitas en los terrenos que ocupan las iglesias de S. Nicolás, Sto. Tomás, S. Juan de la Cruz (antiguamente conocida como S. Andrés) Solamente quedó una mezquita en la actual plaza del Tossal, llamada popularmente como la de La Moreria, dando servicio religioso a los musulmanes que permanecieron en la ciudad gobernada por Jaime I. Esta mezquita se mantuvo en servicio hasta 1521 cuando fue asaltada, purificada y consagrada a San Miguel y San Dionisio, siendo este el fin de la última mezquita de Balansiya.

La actual Gran Mezquita de Valencia 
Interior de la mezquita valenciana.
Hoy en día, especialmente en los países islámicos las mezquitas se pueden encontrar en todos los barrios, facilitando el culto a Alá. En cambio en occidente las mezquitas son parte integral de algunos centros islámicos que contiene instalaciones para la enseñanza y el servicio comunitario como es el caso de la Gran Mezquita de Valencia que desde 1994 ofrece servicio a la comunidad islámica de Valencia. Con una gran sala de oración, una escuela Xativí con cursos de idiomas, una biblioteca  que alberga volúmenes científicos, literarios islámicos, y una sala de debates y conferencias. Un lugar creado para el rezo y difundir la cultura y la paz.      

Ubicación en el mapa de la Mezquita de Valencia. 

lunes, 17 de julio de 2017

BALANSIYA, la perla del Al-Ándalus (Valencia islámica #1)



Amigos ¿Qué tiene el desierto
que se ha impregnado de perfume?
¿Qué tienen las cabezas de los jinetes
que caen desfallecidas como ebrias?
¿se ha desmenuzado el almizcle
en el camino del céfiro
o alguien ha pronunciado el nombre de Balansiya?

Amigos, deteneos conmigo
pues hablar de ella trae la frescura del agua
a las entrañas ardientes.
Deteneos de grado y calmad vuestra sed
pues es seguro que vendrá la lluvia (…)


No hay otra tierra como esta, llena de almizcle (…)
Dicen: El Paraíso nos describes
¿y cómo podría ser el Paraíso 
en otro mundo? – les contesto:

Balansiya es esa esmeralda
por donde corre un río de perlas
Es una novia cuya belleza
Dios ha creado para darle luego
la juventud eterna.

En Balansiya es constante el fulgor de la mañana
pues el sol juega con el mar y la Albufera
Aunque la mano de la separación
haya extendido entre nosotros 
distancias que el viajero tarda un mes en recorrer
Balansiya sigue siendo la perla blanca que me alumbra 
por donde quiera que vaya.



Con estos versos, Ar Russafí describía la majestuosa ciudad de Valencia, cuando el verde del islam teñía sus calles, versos que hacían honor a la ciudad bella cual sultana, de nombre Balansiya.


Se conoce muy poco sobre la Valencia musulmana, cuando la ciudad visigoda de Valentia, al igual que otras más de España, pasó a ser parte de Al- Ándalus entre los años 711 y 716,  y  se la renombró como Madinat al- Turab que significaba “ciudad del polvo” por el estado de abandono en que se encontraba en esos primeros siglos convulsos entre paleocristianos y musulmanes.  

Según la documentación del emirato de Córdoba que se tiene, se sabe que Abd- Allah al Balansat, hijo de Abd-Al-Rahman I, primer emir de Córdoba, ejerció cierto nivel de gobernación sobre tierras valencianas, hasta el punto de construir un palacio de gran lujo: Russafa, que significa “jardín”, dando origen al nombre del actual barrio de Ruzafa.

Poco a poco, en la antigua ciudad de Valentia se comenzó a hablar de forma diferente al latín y sus habitantes tomaron otras costumbres, convirtiéndose en monoteístas.


La inesperada caída del poder califal, tras la deposición de Hisam II, permitió que Balansiya pasara de una humilde sede gubernativa a convertirse en la capital de un emirato autónomo, estableciéndose la Taifa de Balansiya el 10 de febrero de 1009. Siendo los afortunados de adueñarse del poder de la ciudad, dos esclavos libertos vinculados al servicio de la familia de Almanzor y encargados de la administración de las acequias, estos acequieros ahora gobernadores de la recién nacida Balansiya, eran Murabak y Mudaffar, que ejercieron la autoridad conjuntamente hasta 1017/1018, llegando hasta a acuñar moneda propia con su nombre. 

Nuestra ciudad fue creciendo en tiempos del rey Abd al Azir al Mansur, quien mandó construir las murallas del siglo XI, las más hermosas y fuertes de todo el Al-Ándalus.
En 1065 Fernando I de León sitió la ciudad de Balansiya, en la llamada Batalla de Paterna. A finales del siglo XI y aprovechando la inestabilidad política de aquel entonces, el Cid conquistó la ciudad el 15 de junio de 1094, la cual estuvo en manos cristianas hasta 1103 cuando ni doña Jimena ni los hombres del difunto Campeador pudieron aguantar el ataque, y tuvieron que rendirse abandonando la ciudad. A su marcha los almorávides ocuparon la ciudad, y volvieron a restaurar el culto musulmán.

Los almorávides empezaron a perder el poder ante los poderosos almohades, que para entonces controlaban ya parte de la Península. Balansiya resistió el sitio, por Ibn Mardanis, el Rey Lobo, monarca de Balansiya y Mursya, pero finalmente la ciudad cayó sometida al dominio almohade en el año 1171. Así, Balansiya estuvo cubierta por el estandarte de esta dinastía, hasta  que en 1238 volvió a ser cristiana con la reconquista de  Jaime I, de la cual ya te relatare más adelante…

¿Pero, que tenía la ciudad de Balansiya para que fuera denominada la Perla de Al Andalus y se le compusieran bellos poemas en su honor?

                                                                                                  [CONTINUARÁ...]

jueves, 11 de mayo de 2017

El Mercado de L'Escuraeta (Esencias de Valencia #6 )


Clásicas ollas y cazuelas de barro para los arroces típicos de Valencia
Fotografía: Isabel Balensiya 
CIUTAT VELLA.
La Seu.


Valencia es ciudad que ha conservado tradiciones antiguas y algunas tan antiguas como es el Mercat de l´Escuraeta. - el nombre procede  del verbo escurar que en valenciano significa: fregar. En español sería traducido como “Mercado de la fregadita” - . Se trata de un mercadillo cuyo principal producto de venta es material de loza, cerámica y barro cocido para el hogar. Que se instala temporalmente a los pies de la Catedral de Valencia, desde el segundo domingo de mayo (festividad de la Virgen de los Desamparados) hasta el domingo del Corpus Christi. 

Sus orígenes los encontramos en los primeros tiempos de la reconquista de Valencia, cuando los aprendices de alfarero exponían sus cacharros para mostrar su trabajo y habilidad con la cerámica y poder ser admitidos en el Gremio de los Alfareros. 
El hecho de que se instalará en los pies de la catedral hay dos hipótesis una era la de atraer a la población musulmana a la cristianización al acercarse a la catedral y la otra posiblemente más certera, es que ya existía una tradición de instalar zocos - mercados islámicos - a los pies de la mezquita que con la reconquista se convirtió en catedral. 

Alfarero de Tánger, óleo de Jean Discart (1910)
Sea la procedencia que sea, el objetivo principal del mercado era dotar de material cerámico a las gentes de Valencia y de los pueblos de alrededor que se acercaban para comprar estos cacharros de alfarería para decoración del hogar o uso de cocina: pucheros, tazas, platos, cazuelas, botijos, vajillas... tradicionalmente los antiguos valencianos - y actuales también - acudían a este mercado a comprar las cazuelas para preparar arròs al forn, morteros para el alioli o cualquier utensilio que se les hubiera roto. 

Antigua estampa de valencianos comprando en l´Escuraeta. (hacía 1900)
A parte del menaje de cocina y hogar, graciosamente los artesanos alfareros hacen reproducciones en miniatura de estos objetos para que las niñas puedan comprar también vajillas para sus casas de muñecas, y los niños también pueden comprar los chiulets o pitos de agua

Vajillas en miniatura, de estilo humilde de barro cocido
y barnizado, la clásica amarilla y verde, y la tradicional
y florida cerámica valenciana.  Fotografía Isabel Balensiya.

Pitos de agua en forma de pájaros.
 Con el cartel de medida higiénica de "no chupar".  

La tradicional Campaneta de la Mare de Deú.
Pero ninguno de esos juguetes puede compararse con el producto estrella que amontonado en todos los puestos de L´Escuraeta lo encontraremos año tras año: la Campaneta de la Mare de Deú, una pequeña campana de arcilla blanca con badajo de barro cocido atado con una diminuta cuerdecita y yugo de madera roja con la imagen de la Virgen de los Desamparados que la tradición manda que los abuelos o padres compren a sus nietos e hijos pequeños para que las hagan sonar el día de la Virgen con ese gracioso tilín-tilín... aunque no todas las campanitas llegaban a casa, algunas volteando alegremente caían de las manos de los niños y se hacían añicos en el suelo de la plaza. 


Se rompió la campanita.
 Fotografía antigua de
una niña valenciana.
 
Una tradición que está cayendo en desuso, también se está desvirtuando este mercado, ya que se están instalando puesto donde venden objetos de plástico y otros elementos que no tienen nada que ver con la cerámica. 

Así que valenciano si te acercas a este antiguo mercado, busca sólo productos alfareros y si te acompaña tu hijo pequeño o nieto regálale la tradicional campananita  como la que seguro tuviste tú a su edad. 




A continuación os dejo una serie de fotografías de los productos de este bello y colorido mercado:



Mas campanitas y pitos de agua en forma de pájaro.
Fotografía: Isabel Balensiya. 

Miniaturas de cacharros de cocina y vajillas.

Los irónicos y graciosos azulejos con frases y oficios.Fotografía: Isabel Balensiya. 


Falleras y Mares de Deus para todos los gustos.Fotografía: Isabel Balensiya. 

Clásico menaje de cocina
Fotografía: Isabel Balensiya. 

La tradicional cerámica verde amarilla

Azulejos con imágenes idealizadas de
la huerta valenciana en épocas pasadas. 
Fotografía: Isabel Balensiya.