martes, 8 de agosto de 2017

LA ESTACIÓN DEL NORTE, 100 años de trenes en Valencia

Estación del Norte de Valencia
Fotografía: J. Luis Vila Castañer 

EXTRAMURS
La Roqueta.

Callejero, hoy 8 de agosto de 2017 te sugiero que recorras la avenida del Marqués de Sotelo y admires el gran edificio que se levanta al final de la misma, que como muy bien sabrás se trata de la Estación del Norte. La estación de ferrocarril que el día de hoy cumple 100 años de su inauguración.
Ven a resguardarte del calor de este verano en su hall, acomódate en uno de sus bancos y mientras te relataré la historia del edificio al  que acabas de entrar.

Antes de comenzar sería mejor  que te relatará, brevemente,  la historia del ferrocarril de España. Hay que remontarse al año 1843, cuando los españoles comenzaron a tener ganas de conocer este nuevo tipo de transporte. Tuvieron que pasar algunos años hasta 1855, cuando se decidió realizar varios proyectos de ferrocarril para conectar Madrid con el norte de España, lo que entusiasmaría a Vizcaya, ya que tenía gran interés por la creación de dicha línea para conectarse con la capital, debido a su industria siderúrgica y el ferrocarril sería un medio idóneo para transportar sus productos a Madrid.

Desde el primer momento que se aprovó el proyecto de construcción de la línea de ferrocarril se comenzó a denominarse “del Norte” y su recorrido sería de Madrid a Valladolid, Burgos y finalmente Bilbao. Durante ese tiempo, el gobierno de Espartero creó la Ley de Ferrocarriles, un 3 de junio de 1855, para poder otorgar una serie de leyes a este nuevo transporte que recorrería nuestro país, pero no fue hasta el 29 de diciembre de 1858 cuando se fundó en Madrid oficialmente la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte (CCHNE) con un capital de 380 millones de reales. Siendo esta la red más extensa de España, hasta que fue nacionalizada en 1941 como Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE).


Mapa de España de las líneas ferroviarias de Renfe (1941)
Pero volviendo a la época, como consecuencia de la Tercera Guerra Carlista, durante el periodo de recuperación económica, muchas compañías ferroviarias se hallaban en una difícil situación financiera e incapaz de hacer frente a sus deudas, Caminos de Hierro del Norte decidió expandirse rescatando y anexionando pequeñas líneas ferroviarias. No fue hasta 1891, tras el fallecimiento de José Campo Pérez, que la CCHNE se amplió, al unirse con la Sociedad de Ferrocarriles de Almansa a Valencia y Tarragona e incorporándose las vías de Tarragona, Valencia y Gandía y Almansa. Finalmente el 1 de enero de 1892 volvió a crecer con la Sociedad de los Caminos de Hierro del Este de España, la actual línea Valencia – Utiel.

Ahora que ya conoces brevemente la historia de los trenes y las vías valencianas, es momento de regresar a la historia de la Estación de Ferrocarriles de la Compañía del Norte, más conocida por nosotros como Estación del Norte,  porque es de la compañía ferroviaria de donde procede su nombre “del Norte” y no porque, como muchos creen, su fachada mire al norte.


Antigua estación de trenes de Valencia.
Como ya he comentado, originariamente en Valencia existía una primitiva y pequeña estación de trenes, la primera de la ciudad, construida en 1851 por los ingenieros James Beatty y Domingo Cardenal Gandasegui. Era de estilo clásico, con un pórtico y columnas dóricas, inaugurada el 21 de marzo de 1852. Se encontraba en la actual Plaza del Ayuntamiento, entre los edificios de Telefónica y el de La Equitativa,  sobre los terrenos de los huertos y el cementerio del antiguo convento de San Francisco. Estuvo dando servició hasta la inauguración de la actual Estación del Norte.


Ubicación de la antigua estación, al fondo el gran terreno que ocuparía la actual. 

Parte posterior de la antigua estación, en el skyline se aprecian las
 torres de Santa Catalina, el Miguelete, San Martín y San Lorenzo.


La Estación del Norte que hoy conocemos fue proyectada en 1906 por el arquitecto valenciano Demetrio Ribes, arquitecto de Caminos de Hierro del Norte desde 1902 y creador de las estaciones de Principe Pío de Madrid y la de Barcelona. Pero fue la de su tierra natal, la obra maestra en su arquitectura ferroviaria. La levantó sobre unos terrenos no urbanizados, cerca de la antigua Puerta de la Ruzafa, la estación ocupó una superficie de 3.000.000 m2 , con un  diseño de edificio funcional y artístico al mismo tiempo.



Las puertas abiertas y las vías de tren que la atravesaban 
La fecha de inicio de las obras fue el 2 de agosto de 1906, siendo inaugurada el 8 de agosto de 1917. Anecdóticamente, se puede comentar que durante las obras de construcción de la nueva estación, los trenes traspasaban las puertas de la fachada para llegar hasta la antigua estación, lo que sería actualmente el recorrido de la avenida de Marques de Sotelo a la Plaza del Ayuntamiento.
Lo primero que vemos nada más cruzar la calle Xátiva es un gran patio descubierto, cerrado por una verja de estilo vienés que separa la estación de la concurrida calle, en su origen en esta plaza se encontraba un pequeño jardín con una fuente que hoy en día está ubicada enfrente la iglesia de Santa María del Mar.

Vista aérea donde se aprecia la fuente y el pequeño jardín.
Si alzamos la vista podemos observar la fachada principal, de gran peso visual gracias a su diseño horizontal y otorgándole un carácter casi de fortaleza con esos tres torreones, dos en cada uno de los extremos y el tercero en el centro, resaltando una puerta principal, donde en su ático podemos ver la imagen de un águila sobre el orbe mundi, símbolo de la velocidad.
La fachada está formada por dos plantas combinando su composición de dinteles y molduras, junto con pilastras y elementos de reminiscencia clásica. La cornisa está rematada por pináculos de apariencia almenados.
Vista frontal de la fachada de la Estación del Norte
Estrella de la CCHN
fotografía: Isabel Balensiya
Estilísticamente, la fachada se puede catalogar como sezesion vienesa, y con algunas reminiscencias del gótico perpendicular inglés, que con el tiempo sería conocido como racionalismo.
Detalle de un escudo de la ciudad
La base arquitectónica de extremada sobriedad, se recargó con una decoración de exquisitas piezas ornamentales de cerámica, de la fábrica de La Ceramo de Benicalap, donde se aprecian guirnaldas de hojas de  naranjo y naranjas, alegoría de la riqueza agrícola que mantenía la ciudad a principios del siglo XX, junto con un gran valor simbólico como reflejan los escudos de la ciudad de Valencia y sobretodo destacan estrellas rojas de cinco puntas, emblema de la Compañía de Caminos de Hierro del Norte. 

También son dignos de mención los dos paneles cerámicos que flanquean la antigua puerta de acceso principal, obra de José Mongrell, que simbolizan a la Guardesa de Día y la Guardesa de Noche.



Mosaico de bienvenida 
Al traspasar la pesada puerta de madera, nos encontramos el hall de bienvenida al viajero, un gran vestíbulo estilo Art Nouveau donde, enmarcados en los pilares, encontramos la frase Buen Viaje en todos los idiomas, realizados en la técnica valenciana de trencadís (azulejo troceado), y el mismo estilo de mosaico que recubre las paredes, columnas y hasta las bovedillas del techo que cubre el zaguán con motivos regionalistas o productos de la huerta valenciana. Combinando con la cerámica, en la lujosa recepción encontramos la madera tallada que conforma el diseño de las taquillas y los arrimaderos originales de la época de su construcción.

Hall de la estación en su inauguración. 


Hall hoy en día, conserva la misma esencia que hace 100 años.




Las bovedillas decoradas del techo.
Las taquillas de madera centenarias 
Para hacer la espera del tren más agradable y cubrir las necesidades de los viajeros, en la parte derecha del vestíbulo se encontraba una cafetería, (actual Sala de los Mosaicos) que al igual que la fachada y el hall está profusamente decorada con cerámica de La Ceramo. Aquí podemos admirar grandes paneles cerámicos, obra de Gregorio Muñoz, que representan alegorías valencianas de paisajes y monumentos. También, el panel cerámico de una mujer ataviada con el traje regional, para el cual sirvió de modelo Josefina Momblanch, cuñada del arquitecto Demetrio Ribes.


La Cafetería de la Estación

La Cafetería hoy en día como sala de exposición temporal


Fotografías del montaje de la gran cubierta. 
Al salir del edificio de viajeros entramos al gran hangar de los trenes, donde se encuentran las distintas vías. El lugar mantiene un decoración similar al resto del edificio ya comentado, solo que lo que aquí destaca por encima de todo, es la gran cubierta de hierro de estilo modernista de la sezesion vienesa. Una inmensa marquesina de estructura férrea de apoyos articulados, que constituyó una gran ostentación en aquella época, ya que cubre una luz de 45 metros, atravesada por un lucernario central que sirve tanto para la entrada de luz como de ventilación de los trenes. Todo ello se diseñó en los talleres madrileños del ingeniero Enrique Grasset, que posteriormente llevó a Valencia donde la montó y colocó en 1916.


El gran hangar y las vías de tren. 



El gran hangar con las vías hoy en día. 
Finalmente, al cabo de once años, la estación fue inaugurada un 8 de agosto de 1917, prestando sus servicios ferroviarios a la ciudad de Valencia, hoy hace justamente  un siglo.

Vista del hangar y los trenes.

Actual vista del hangar y los trenes. 

¡¡ Que tengáis un buen viaje y disfruteis de vuestras vacaciones !!