jueves, 23 de marzo de 2017

El Temple, lo que no hay, lo que no se ve...


Desde siempre me han gustado los templarios, como algunos de vosotros sabréis, junto a la historia de Valencia.
Es conocido el tema de que hubo templarios en tierras valencianas, puesto que el mismísimo Jaime I el Conquistador, el padre fundador de la Valencia cristiana, fue educado por ellos, razón por la cual estos monjes guerreros estuvieran habitando las calles de nuestra ciudad tras su reconquista en 1238.

Quise redactar un articulo sobre la presencia de la Orden del Temple en la ciudad de Valencia y decidí hablar con un amigo Santiago Soler, conocedor del tema, para documentarme pero ante tal cantidad de información y tan experto me pareció que decidí invitarle a escribir una entrada en "Callejeando por Valencia".

Así que aquí os dejo el articulo del señor Soler.

"El Temple, lo que no hay, lo que no se ve..."


Siempre me ha encantado callejear por Valencia, pero creo que todavía me gusta más, desde que vivo fuera de mi querida ciudad.


Sus calles me traen viejos recuerdos, me refrescan la memoria, me hacen volver a sentir sabores, a percibir aromas, y como no, me hacen apreciar y revivir su historia, sobre todo, la medieval. 


Posiblemente el palacio del Temple no se pueda comparar en belleza y grandiosidad con la Catedral, con las Torres de Serranos, o con las Torres de Quart, pero este conjunto formado por el Convento y la Iglesia de la Orden de Nuestra Señora de Montesa, quizás diga más por lo que no es y no hay, que por lo que  es y por  lo que hay.

El conjunto que hoy vemos fue construido entre los años 1761 y 1770, después de que el 23 de marzo del año 1748,  un terremoto arruinara el antiguo monasterio existente en el Castillo de Montesa.



Detalle de la lámina de  Alfred Guesdon (1853-1855) donde se aprecia frente al palacio del Temple,  la torre de Alibufat, la puerta del Temple, y las murallas  derruidas en mayo de 1865.
Sobre lo que hay, lo que se ve, y lo que es,  nada nuevo puedo decir. Existen infinidad de textos y estudios  relativos a su historia, su arquitectura y su escultura.  Pero es lo que no hay, lo que fue, y lo que representó, lo que  me atrae y cautiva, lo que me embelesa y me transporta en el tiempo, lo que me hace evocar y  añorar.

Tras la conquista de Valencia, Jaime I donaba a la Orden del Temple una torre junto a la puerta de Batbazachar, su muralla y barbacana, varias casas allí situadas, un amplio recinto en el barrio de la "Exerea", y veinticinco jovadas de tierra en el término de la ciudad.

Esto lo sabemos gracias a un documento fechado el 18 de octubre del año 1238 que se encuentra en el Archivo Histórico Nacional (códice 543c), en el cual Jaime I hacía donación de todo lo arriba indicado a Guillem de Cardona,  "nostri fratis venerabilis domus Templi nobis fecistis et facitis cotidie, et fecistis specialiter nec in adquisicione civitatis et regni Valenciae....", es decir, a "nuestro venerable hermano de la casa del Temple que por nos tanto a hecho y hace a diario, y especialmente por lo hecho en la adquisición de la ciudad y Reino de Valencia..."


Desde luego no es de extrañar el afecto y cariño con el que el rey  trata al templario en este documento, al que llama "nuestro venerable hermano". Desde que fuera educado en  el castillo Monzón por Guillem de Montrodon, maestre de la Orden del Temple  en tierras aragonesas,  a quien elogió por su valentía y lealtad en el Libre dels feits, Jaime I siempre se rodeó de estos leales caballeros en todas las empresas que acometió.

Aunque no formaban ni mucho menos una de las mesnadas más cuantiosas  del rey (apenas unas decenas de caballeros frente a los más de cien caballeros de las huestes nobiliarias  que Jaime I portaba para la toma de Valencia), si eran las tropas más profesionales y fieles a su persona, y esto siempre se tradujo en forma de donaciones, heredades, y privilegios.

Sigue este documento del Archivo Histórico Nacional diciendo que el rey donaba a estos caballeros una "turrim magnam in Valencia," una torre grande en Valencia, "que est ad portam que dicitur Batbazachar," que está en la puerta que llaman de "Batbazachar",  "cum muro  et barbachana et com omnibus domibus que sunt usque  ad turrem que est in muro iuxta columbarium, ex parte fluminis", con el muro y barbacana y todas las casas que allí están, hasta la torre que está en la muralla junto al palomar, en la parte del río....


Dibujo realizado por Jose Enrique Galiana Soler
 (1894-1971) de la puerta de Batbazachar.
Desde luego la estampa con la que se encontró Jaime I y los templarios nada  tuvo que ver con  lo que hoy conocemos.

¿Alguna vez os habéis imaginado como sería? ¿Qué aspecto tendría la torre de Ali-Bufat? ¿la puerta de Batbazachar?

Quizás uno de los muchos personajes olvidados de la historia de nuestra ciudad sea el dibujante, arquitecto y escritor José Enrique Galiana Soler (1894-1971). Entre las maravillas que este verdadero artista nos legó se encuentra una preciosa imagen de la que fuera la  puerta de Batbazachar, empotrada en la muralla  de la ciudad, y protegida por almenas piramidales.



También existen en el Archivo General de Simancas, dos preciosos y preciados manuscritos sobre papel,  fechados en el año 1780,  y en los cuales podemos hacernos una perfecta idea de como fue, al menos en el siglo XVIII, la conocida como "puerta del Cid", es decir, la puerta de Batbazachar.

El primero de los manuscritos lleva por título "Plano y perfil del Arco o portal del Cid de Valencia que comunica a la obra nueva del Sacro Convento de Montesa con la torre del Temple contiguos a la muralla de de la ciudad", y es sin lugar a dudas, uno de los documentos gráficos más interesantes que existen sobre la fábrica de este portal.

En cuanto al segundo, lleva por título "Explicación del Plan del Arco o Portal del Cid de Valencia", y contiene la explicación   hecha por el Marqués de Angulo a don Miguel de Muzquiz sobre la obra a realizar y su coste.


Plano y perfil del Arco o portal del Cid de Valencia que comunica a la obra nueva del Sacro Convento de Montesa con la torre del Temple contiguos a la muralla de de la ciudad", año 1780. Archivo General de Simancas.
Explicación del Plan del Arco o Portal del Cid de Valencia", año 1780. Archivo General de Simancas.
Pero volvamos de nuevo al documento que nos ocupa.  Desde el palomar que se hallaba junto al río, Jaime I también donaba a la Orden del Temple todo el terreno que se encontraba "...recta via sive carreronem usque ad viam publicam que dicitur Cuaycha", siguiendo recto el camino, hasta el camino llamado Çuayra.

"Et  ab hinc usque ad mesquitam sicut proceditur usque ad illum parietem alium contiguum domibus ubi rst magna cipressus..."  y desde allí, hasta la mezquita, según se avanza hacia aquel muro alto contiguo a las casas en las que hay un gran ciprés.


Detalle de la puerta de Batbazachar y muralla 
otorgada
 a la Orden del Temple. Archivo General de Simancas.
Desde las casas donde se encontraba este gran ciprés que tanto llamó la atención del rey Conquistador,  el Temple recibía "...usque ad predictam Turrim Grossam cum muro barbachana et turribus que sunt in muro", hasta la dicha Torre Grande, el muro, la barbacana, y las torres que están en la muralla.



Además, Se les otorgaba por huerto, "...de campo Exaree quantum est de porta que dicitur Batbazachar, iuxta vallium, usque ad illas duas parvas ficus contiguas vallo...", todo el que hay en el campo de la Xarea, desde la puerta llamada Batbazachar, junto al valle, hasta las dos higueras contiguas.


A la izquierda, la puerta de Batbazachar. A su derecha,
 las casas y posesiones de la Orden del Temple otorgadas por Jaime I.
Desde allí, también recibía el Temple toda la propiedad hasta la parte incompleta "qui non es completus" que había según se venía del poblado de la Xarea; y desde donde se acababan las casas en ruinas de la Xarea hasta la acequia que hay junto al río y hasta la antes dicha puerta de Batbazachar.

Contaba el Temple en lo que hoy es el actual Convento de Montesa de una pequeña iglesia, con su propio cementerio, del que hoy por hoy se desconoce su ubicación exacta, pero que se encuentra documentado en varios pergaminos donde se recogen  algo más de una veintena de donaciones de varios nobles allí enterrados.

Fue el Papa Inocencio II  quien el 29 de marzo de 1139, y mediante la bula Omne Datum Optimunn,   dio facultad a la Orden del Temple  para "...oratoria construere, in quibus utique ipsa divina officia audiat ibique, si quis ex vobis vel ex eadem familia mortuus fuerit, tumuletur..." construir oratorios en los cuales se celebraran los divinos oficios y en los cuales, pudieran ser sepultados tanto los integrantes de la orden como sus familiares una vez fallecidos.

Gracias al Llibre del Repartiment, sabemos que  los terrenos otorgados a la Orden del Temple lindaban con los otorgados a la Orden de Predicadores, que recibieron "locum illun ante porta fratrum Templi, qui affrontat in rivo Guadalaviarii..."el lugar de delante de la puerta de los hermanos del Temple, que limita con el río Guadalaviar. En este lugar, extramuros, los predicadores construyeron una pequeña iglesia, que al igual que la del Temple, poseía un cementerio. Fue años más tarde cuando, el dominico y obispo de Valencia Andrés de Albalat, costeó de su propio bolsillo la muralla que desde la puerta del Temple y siguiendo la orilla del Guadalaviar, protegía el convento de Santo Domingo, la actual Capitanía General.

Completaban el paisaje varios molinos, de los que se sabe que al menos dos, se encontraban entre el huerto de Predicadores y las puertas de la Xerea y del Temple.

Como recuerdo de todo esto, de lo que ya no hay, de lo que no se ve, tan solo queda una placa adosada  en el muro de la iglesia del Convento de Montesa que se encuentra en la plaza del Poeta Llorente.

Bajo el escudo de Montesa con  la cruz de San Jorge, en una lápida, se puede leer el siguiente epitafio:



Escudo de la Orden de Montesa y lápida
conmemorativa en uno de los muros de la
iglesia del "Temple".



SITIO DE LA TORRE Y PUERTA DE BAB – EL – SHADCHAR,
LLAMADA DESPUES DEL TEMPLE
DONDE TREMOLO EL PENDON REAL EN LA CONQUISTA
EN 9 DE OCTUBRE DE 1238
CONCEDIDA POR EL INVICTO REY DON JAIME
A LOS TEMPLARIOS
CONSERVADA POR LA ORDEN MILITAR DE MONTESA
Y DEMOLIDA PARA ENSANCHE DE LA CIUDAD EN 1865
LOS CABALLEROS DE MONTESA
PARA MEMORIA





Siempre me ha encantado callejear por Valencia; saborear lo que no se ve, disfrutar de lo que no hay....
Santiago Soler Seguí.
Madrid, marzo de 2017.


O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O·O

Santiago Soler Seguí
Investigador histórico especializado en castellología y armamento medieval.

Miembro de la junta directiva y supervisor general  así como coordinador del Boletín de Noticias de la Sociedad de Estudios Templarios y Medievales TEMPLEESPAÑA (2004-2009).

Coautor del libro Codex Templi, cap. 27 “Leyendas templarias” (Aguilar 2005).

Coautor del libro Gran Guía de la España Templaria, cap. 10 “Ruta templaría de Badajoz oeste”.
cap. 11 “Ruta templaría de Badajoz este”.

Miembro fundador de la asociación de ADIH, Asociación de Divulgación e Investigaciones Históricas (2011-2015).

Director y coordinador de la revista digital gratuita, dedicada a la historia medieval ABACUS (2009-2014).

Miembro de la junta directiva y comunicador de la asociación BAUCAN, Filosofía de las Armas Templarías. (2009-act.)

Formador y redactor del curso “Historia de la Orden del Temple” impartido durante los años 2008 y 2009 en el castillo de Cornatel durante el proyecto Caballeros de Ulver .

Ha realizado diversas charlas y exposiciones sobre la historia documentada de la Orden del Temple, como las realizadas en el Centro Cultural “Pablo Iglesias” de Alcobendas (Madrid) o el Castillo de Peñiscola (2005).
Colaborador ocasional en diversos blogs dedicados a la historia medieval, y en algunas revistas escritas.  

3 comentarios:

  1. Interesante blog e interesante entrada, saludos y buen trabajo a los dos.

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  2. Gracias por tu trabajo y en especial por tu vocación docente, la de transmitir el saber.

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